Causas, y Factores de Riesgo

En las últimas décadas se ha podido concluir que la adicción tiene un origen multifactorial e involucra una interacción compleja entre precursores genéticos, fisiológicos y ambientales. Podríamos resumirlos brevemente en los siguientes rubros:

A. FAMILIARES:

Son los factores de riesgo más frecuentes en especial en el alcoholismo. Por lo general hay permisividad en el seno familiar, problemas de comunicación (falta o comunicación disfuncional ejemplo: maltratos, insultos, dominancia), pobres estilos disciplinarios, rechazo parental, abuso físico y sexual (particularmente en mujeres); hogares desintegrados (divorcio, separaciones), así como la falta de adecuada supervisión familiar.

B. SOCIALES:

Nuestra sociedad es permisiva con el alcohol y en tal sentido desde que nacemos hasta nuestra muerte los eventos sociales están entremezclados con el alcohol, la disponibilidad de las bebidas etílicas juega un rol importante para el inicio del de sustancias ilegales. El machismo es otro atributo psicológico de base cultural que tiene mucha relevancia en los patrones de consumo de nuestra sociedad. Aspecto adicional a considerar es el vínculo con amistades malsanas con tendencias antisociales donde la presión de grupo ya sea en contextos sociales, laborales o académicos son muchas veces la que precipita el desarrollo de consumos excesivos y finalmente la dependencia.

C. PSICOLOGICAS/PSIQUIATRICAS:

Los factores de riesgo más reconocidos para el desarrollo de las adicciones se resumen en los siguientes acápites (Kumpfer, 1993; Saavedra-Castillo, 1996) :

1. Trastornos Perturbadores de Conducta:

Rebeldía con tendencia a transgredir las normas sociales, indisciplina, impulsividad y/o agresividad, hurtos o tendencia a vínculos con pandillas callejeras..Trastorno de Hiperactividad con Déficit de Atención que se refiere al niño(a) con problemas de inquietud , hiperactividad, impulsividad y serios problemas de atención con el resultante menoscabo en el rendimiento escolar. Dada su inquietud e hiperactividad muchos de estos niños desarrollan problemas de conducta y con frecuencias estos cristalizan en problema con alcohol u otras drogas.

2. Trastornos de Personalidad:

Problemas en la forma del comportamiento (conducta), la manera de pensar (cognición), la modalidad de manifestar sus afectos e impulsos , así como la manera de relacionarse con los demás. En el escenario de la dependencia a sustancias muchos de los trastornos de personalidad predisponen al consumo, por lo cual es pertinente, su adecuado reconocimiento y atención temprana para evitar su desenlace en problemas adictivos.

Trastorno de Personalidad Dependiente: Joven que se deja llevar por el grupo, usualmente pasivo, de poco carácter, que por lo general no asume sus propias decisiones sino deja que otros lo hagan por él, inseguro, con marcadas necesidades de ser asistido por los demás. Frecuentemente estas personas son presa fácil de la presión social para el consumo de alcohol y otras drogas.

Trastorno de Personalidad Evitante (Ansiosa): Es la persona con rasgos de timidez de mucho tiempo, con creencias de ser inferior, socialmente inaceptable, con serios problemas para relacionarse a nivel social (particularmente con el sexo opuesto) por el temor a la crítica, rechazo al no “caer bien”. Muy cohibida, temerosa al fracaso y que con frecuencia usa el alcohol y otras drogas (estimulantes) como forma de desinhibirse , relajarse y así poder suplir su deficiencia psicológica personal y enfrentar las situaciones sociales y temores diversos.

Trastorno de Personalidad Antisocial (Disocial): Se refiere a un trastorno con claras perturbaciones conductuales antes de los 15 años, caracterizada por la trasgresión repetitiva y constante de las normas sociales y de los derechos de los demás, con problemas de indisciplina, rebeldía y variados grados de conductas antisociales (delincuenciales). Tal trastorno suele acompañarse del uso del alcohol y otras drogas dentro del repertorio conductual antes mencionado. Es uno de los trastornos de peor pronóstico y que es una condición que debe ser identificada por el riesgo de manipular el entorno en beneficio personal

Trastorno de Personalidad Histriónica: Trastorno frecuente de el género femenino, caracterizado por la tendencia a la exageración en la expresión de sus emociones, con búsqueda constante de ser el centro de la atención, con poca tolerancia a la frustración, con tendencia a enfrentar sus problemas o conflictos a través de conductas mal adaptadas ejemplo; desenfrenos impulsivos, gestos suicidas, manifestaciones conversivas (desmayos, “crisis de nervios”, cefaleas intensas, etc.) o disociativas (ejemplo. estado de trance, desorientación en persona, conductas regresivas ) cuya finalidad es manipular a su entorno (pareja, familia) para satisfacer sus necesidades personales. Este tipo de personalidad con frecuencia usa el alcohol , los sedantes u otras drogas para enfrentar sus conflictos de relación y/o sus tensiones extremas, calmando transitoriamente sus angustias para luego cristalizar en la dependencia.
3. Otros Condiciones Psicológicas Psiquiátricas :

A) DEPRESION: La depresión se refiere al estado de abatimiento, tristeza, desesperanza, minusvalía, emotividad, insomnio, pérdida de apetito e ideas de muerte o intentos suicidas con variados grados de compromiso funcional en las áreas académicas, laborales o socio familiares de más de dos semanas de duración, desencadenada o no por estresores ambientales (ejemplo: muerte de familiar, problemas económicos, conflictos familiares, etc), constituye una de las condiciones que pueden anteceder a la iniciación de la adicción o a un consumo excesivo crónico de alcohol y otras sustancias.

B) ANSIEDAD: Estrés es una de las condiciones más frecuentes con las que una persona se enfrenta en el diario vivir. El estrés se define como el estado de tensión generado por los múltiples problemas o presiones (personales, familiares, económicos, etc) que la persona puede estar enfrentando y que es el resultado de la forma como esta aprecia tales estresores y de los mecanismos de afrontamiento que dispone a través de su experiencia de vida. ( Goetsch,V., Fuller, M.,1993). Tal situación es con frecuencia el precipitante del consumo de alcohol u otras drogas como forma de aplacar la angustia, la tensión en algunos casos, y en otros como forma de olvidar la realidad tan dura. Aquí la orientación apropiada de las medidas de relajación así como del uso adecuado de su red sociofamiliar inmediata son las medidas más a la mano que se disponen para enfrentar tal condición .

Otro trastorno frecuente es el de la Ansiedad Generalizada que se refiere al estado de ansiedad crónico. La persona se preocupa en demasía por todas las cosas, y tiene tendencia a pensar en las diversas posibles eventualidades negativas de su vida o de sus allegados. Por lo general tales personas dado los niveles elevados de tensión son candidatos plausibles para el consumo de alcohol como forma de mediar su tensión excesiva. Las medidas preventivas más adecuadas son similares a las del estrés.

Finalmente en el rubro de la ansiedad se tiene al Trastorno de Pánico que se refiere a aquella condición que se presenta entre la segunda y tercera década de la vida y que se caracteriza por episodios transitorios ( minutos) de crisis de ansiedad, desesperación , falta de aire, sensación de vacío en el estómago, palpitaciones, tensión muscular generalizada, temor a volverse loco, o deseos de salir corriendo, que por lo general se acompaña de inseguridad y al repetirse las crisis deviene en un estado de tensión permanente (ansiedad anticipatoria) que hace a la persona muy insegura y limitada y con marcadas restricciones, salir por los temores de una recurrencia en la calle y de encontrarse sólo(a). Es un trastorno que requiere ser reconocido y tratado psiquiátrica y psicológicamente, de manera apropiada dado que se asocia con un curso desfavorable del alcoholismo. Otra consideración importante es que trae consigo un riesgo elevado de habituación a sedantes por el marcado tinte ansioso.

D) BIOLÓGICAS:

Desde la perspectiva biológica se ha podido determinar que muchos de los efectos de reforzamiento del consumo de alcohol se debe su acción a nivel del sistema mesolímbico dopamínico, especialmente del núcleo acumbens. Del mismo modo se ha podido comprobar que diversos receptores cerebrales juegan un papel en las adicciones, entre ellos están los receptores opioides, el GABA, el N-metil-D-Aspartato e incluso los receptores serotoninérgicos.
A su vez una de las más recientes hipótesis postula que los estímulos condicionados asociados con el uso de alcohol y drogas pueden elicitar sustratos neuronales (predominantemente de opioides endógenos) que son similares a los producidos por la droga, incrementado así anhelo intenso y el consumo de la sustancia. Muchos de estos cambios son responsables de la llamada "neuroadaptación", que corresponde a la tolerancia celular o farmacodinámica --condición que se refiere a cambios neuroquímicos complejos en la membrana celular con una subsecuente alteración en el fluido iónico por lo cual el cerebro requiere de la sustancia adictiva para funcionar apropiadamente.

E) HEREDITARIAS:

Hoy en día la participación genética en el desarrollo del alcoholismo y drogadicción es un hallazgo que no tiene duda, demostrado a través de los estudios en animales, gemelos y de adopción que han confirmado tales asociaciones. Los estudios más actualizados sobre la tasa de herencia general para el alcoholismo fluctúa entre el 60% y 90%. (Schukit, M., 1991). Parientes cercanos de alcohólicos primarios tienen aproximadamente 3 a 4 veces más el riesgo de desarrollar el trastorno. Del mismo modo en los hijos de alcohólicos se han encontrado un incremento de reacciones placenteras ante la exposición al alcohol, una menor alteración cognitiva y psicomotora así como una serie de cambios en el sistema nervioso central que los predisponen al alcoholismo. (Kumpfer,K.,1993; Harrison’s, y col; 1994; Schukit, M.,Smith,T.,1996).

Etapas en la enfermedad de la adicción:

1. ENAMORAMIENTO

Los primeros contactos normalmente están asociados a experiencias muy placenteras en las que se produce euforia o una gran tranquilidad, al darse estos cambios en el estado de ánimo que en muchos casos se da a nivel visceral, se genera un enamoramiento de la sustancia.

2. LUNA DE MIEL

Cuando existe baja tolerancia a la frustración o incapacidad para hacer frente a los problemas de la vida cotidiana existe una tendencia a buscar “soluciones mágicas” y muchos creen encontrarlas través del uso de drogas.

En esta fase el adicto experimenta muchas gratificaciones y minimiza cualquier consecuencia negativa.

3. TRAICIÓN

Se empiezan a experimentar cada vez con mayor intensidad las consecuencias nocivas del uso de drogas; además del deterioro sufrido en las principales esferas de su vida, es muy probable que esté haciendo cosas que normalmente no haría para mantener su adicción (robar, participar en actos ilegales)

4. EN LA RUINA

La tolerancia física ha aumentado notoriamente, cada vez necesita más sustancia para poder disminuir los desagradables y a veces insoportables síntomas de la supresión, ya no obtener placer. La manera de afrontar los problemas sigue siendo la negación, por lo que en lugar de resolverse se incrementan cada vez más.

5. APRISIONADOS

Llega el momento de desesperación y sensación de vacío interior; el comportamiento es cada vez más impulsivo e incontrolado, se es prisionero de la adicción. Es ir en caída a la desesperación y a la destrucción personal y de los seres que le tienen aprecio. Se es esclavo de las drogas y si no se pide ayuda lo único que sigue es una muerte muy dolorosa.

Factores por las Cuales no hay Conciencia de Enfermedad
Causas por las que una persona con problemas de alcohol y/o drogas no acepte su condición adictiva.

1) "Yo no soy adicto porque no consumo a diario.."

Esta es una de los mitos más frecuentes. Lo que se sabe es que muchos de los pacientes que llegaron al. consumo diario, pasaron por el consumo quincenal, semanal, hasta de 2 a 3 veces por semana. A su vez hay una gran proporción de adictos, que sólo consumen los fines de semana y lo que tipifica su condición adictivas no es únicamente la frecuencia sino además la repercusión de su consumo en el carácter de la persona, su trabajo, su economía etc

2) " Yo no soy adicto porque nunca consumo sólo.."

Muchos alcohólicos o drogadictos piensan que porque consumen con amistades y en eventos sociales no son dependientes. Tal situación se aplica más al alcohol. En tal sentido la persona con éste problema va a tratar de ocultar su adicción a como de lugar, por lo tanto, el enfermo utilizará el consumo social como estrategia para poder justificar constantemente su consumo.
3) "Yo no soy alcohólico o drogadicto porque trabajo (estudio, cumplo mis deberes)..."

Particularmente con el alcohol, el trabajo o los estudios muchas veces pasan inalterados en las primeras etapas de la adicción. La persona con frecuencia trata de utilizar tales situaciones para no considerarse como dependiente. Ha habido alcohólicos y drogadictos de muchos años, que en gran parte de su carrera adictiva han preservado su empleo o trabajo. Aquí las manifestaciones de la dependencia se dan en torno a la familia y el carácter de la persona.
4) "Yo no soy adicto por que cuando quiero dejo de tomar o de consumir drogas..."

Lo que se sabe es que la mayoría de los dependientes al alcohol en alguna etapa de su vida de consumo, sin un tratamiento formal, han podido dejar de consumir por varios meses, lo cual no significa en absoluto que tengan el control de la misma. Los factores asociados a tales períodos se vinculan con : cambio de barrio, complicación médica por el consumo, nueva relación sentimental, trabajo totalmente estructurado y agotador, vínculos religiosos etc.
5) "Yo no soy alcohólico, por que mis exámenes de laboratorio y de sangre son todos normales.."

Es importante resaltar que es necesario que pase algún tiempo de consumo intenso para que las pruebas rutinarias de laboratorio del hígado, riñón o sangre sean positiva en cuanto al daño causado por el consumo de drogas o alcohol. En la actualidad existen reactivos capaces de detectar diferentes tipos de droga en el organismo y se utilizan para conocer el tipo de droga consumida para aplicar el tratamiento de desintoxicación correspondiente. Pero esto no significa que la adicción se diagnostica por el laboratorio sino por las consecuencias del consumo en la persona, aspecto que es positivo muchos años antes de su correlato bioquímico o médico.
5) “Yo no soy alcohólico porque nunca tomo otra cosa que no sea cerveza”

Muchas personas piensan erróneamente que la cerveza tiene poco contenido de alcohol y que es menos intoxicante y adictiva que el ron, tequila, whiskey, vodka o vino. Sin embargo, se sabe que los niveles de riesgo de consumo de alcohol en varones se establecen a partir de los 150 ml (en mujeres 120 ml) de alcohol absoluto, que en la cerveza equivalen a 4 ½ botellas, en vino a 2 ½ y en alcoholes destilados (ron, whiskey o tequila) a ½ botella por lo cual la diferencia sólo se da en términos de cantidad, pero el agente tóxico-etanol- es el mismo. A su vez es muy frecuente que la persona se torne dependiente (alcohólica) con el alcohol destilado y conforme avanza su enfermedad etílica y por las ventajas económicas cambie al consumo de cerveza (o viceversa) dando lugar a la creencia en muchos que fue el ron, tequila o vino el causante de su adicción.
La negación asume muchas formas:

Minimizar: "No es tan grave".
Evitar el tema por completo (ignorarlo, negarse a abordarlo o desviar la atención a otro tema).
Culpar a otros: "Quién no haría esto en mi situación".
Racionalizar: "Lo mío no es tan grave", "Yo no estoy tan enganchado".

Las Sustancias Psicoactivas y sus Efectos
SUSTANCIAS DEPRESORAS

Los depresores del sistema nervioso central son sustancias que pueden disminuir la función normal del cerebro. Existen numerosos depresores del SNC, la mayoría de los cuales actúan sobre el cerebro afectando el neurotransmisor ácido gammaaminobutírico (GABA). Los neurotransmisores son sustancias químicas cerebrales que facilitan la comunicación entre las células cerebrales. El GABA funciona disminuyendo la actividad cerebral. Aunque las diferentes clases de depresores del SNC trabajan en maneras únicas, en definitiva es a través de su habilidad de aumentar la actividad del GABA que los depresores producen un efecto somnoliento o calmante.

Durante los primeros días en que se comienza a tomar un depresor del SNC recetado, la persona generalmente se siente somnolienta y con falta de coordinación. Sin embargo, a medida que el cuerpo se va acostumbrando a los efectos de la droga, estas sensaciones empiezan a desaparecer. Si se usan estas drogas por largo tiempo, el cuerpo desarrolla una tolerancia hacia la droga y necesitará dosis más fuertes para lograr los mismos efectos iniciales. Además, el uso continuo puede conducir a la dependencia física y, cuando se reduce o interrumpe su uso, al síndrome de abstinencia.

Como los depresores del SNC trabajan disminuyendo la actividad cerebral, cuando una persona deja de tomarlos, la actividad cerebral puede acelerarse fuera de control pudiendo producir convulsiones u otras consecuencias dañinas. El síndrome de abstinencia después del uso prolongado de depresores del SNC puede causar complicaciones que ponen en peligro la vida del usuario.

Si se usan los depresores del SNC con estas otras sustancias, especialmente con el alcohol, pueden disminuir la respiración o incluso disminuir ambos, el ritmo cardíaco y la respiración, lo que pudiera ocasionar la muerte.

Los Depresores se clasifican en: CANNABIS (marihuana), TRANQUILIZANTES, ALCOHOL, OPIACEOS, BARBITURICOS, INHALABLES que se datallan a continuación.

Clasificación
Las drogas se pueden clasificar en legales e ilegales; entre las primeras se incluyen alcohol, tabaco (con algunas restricciones legales), los fármacos de prescripción médica, ciertos disolventes de uso doméstico o industrial; y el resto de ellas son ilegales.

Existen varias clasificaciones de las sustancias adictivas de acuerdo a su estructura y propiedad química y a los efectos que producen en el sistema nervioso central (SNC). De éstas existen varias versiones; una clasificación de utilidad práctica es la de NIDA (National Institute of Druog Abuse). Clasificado por el efecto estimulante o depresor.

Los depresores (alcohol, sedantes, narcóticos y ansiolíticos, cannabis, así como disolventes volátiles) reprimen todas las estructuras presinápticas neuronales con la consecuente disminución de la cantidad de neurotransmisor liberado por el impulso nervioso, lo cual produce además una disminución de la función de los respectivos receptores postsinápticos. El alcohol al igual que otros depresores como los barbitúricos y las benzodiacepinas produce una estimulación de la transmisión inhibitoria.

El grupo de los narcóticos incluye al opio, morfina, heroína, meperidina, codeína, difenoxilato, fentanyl, nalbufina, propoxifeno y la metadona.

Los estimulantes o simpaticomiméticos (cocaína, anfetaminas y metanfetaminas, alucinógenos, y estimulantes menores donde se clasifica a las xantinas) ejercen un bloqueo sobre la inhibición, o una excitación de las neuronas en forma directa. Sus mecanismos de acción son variados y pueden explicarse por afectación fisiológica; por ejemplo, aumento de la despolarización neuronal, incremento de la cantidad de neurotransmisores disponibles, alargamiento de la acción de los neurotransmisores, debilitamiento de la membrana neuronal o reducción del tiempo de recuperación sináptica.


La Cocaina, Abuso y Adicción

El abuso y la adicción a la cocaína continúa siendo un problema serio que aflige a nuestro país. Por ejemplo, se estima que en el año 1997 alrededor de 1.5 millones de norteamericanos de 12 años de edad en adelante usaban la cocaína habitualmente. Aunque existe una mejoría si se compara con el estimado de 5.7 millones en el año 1985, todavía tenemos un largo trecho que avanzar para reducir el uso de este estimulante adictivo. La ciencia está cooperando. Por ejemplo, ahora sabemos más de cómo y en qué parte la cocaína afecta el cerebro, y también cómo produce la sensación de placer y por qué es tan adictiva.Mediante el uso de una tecnología muy avanzada, los científicos pueden observar los cambios dinámicos que ocurren en el cerebro en el momento en que el individuo usa la droga. Ellos pueden ver los diferentes cambios en el cerebro cuando la persona experimenta el "rush", el "high" y, finalmente, el deseo por la cocaína. También pueden identificar las partes del cerebro que responden cuando el adicto a la cocaína ve u oye los estimulantes ambientales que disparan los deseos por la cocaína. Ya que estos estudios identifican las regiones específicas del cerebro, son indispensables para identificar los objetivos en el desarrollo de los medicamentos para tratar la adicción a la cocaína.Uno de los objetivos importantes del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA) es traducir lo que los científicos aprenden de las investigaciones, para así poder ayudar al público a que entienda mejor el abuso y la adicción a la droga y para desarrollar estrategias más efectivas para prevenir y combatirla. Nosotros esperamos que la recopilación de la información científica sobre la cocaína sirva para informar a los lectores sobre los efectos tan dañinos del abuso de la cocaína, y que sirva de apoyo a los esfuerzos de prevención y tratamiento.


¿Qué es la cocaína?

La cocaína es un estimulante extremadamente adictivo que afecta directamente al cerebro. La cocaína ha sido llamada la droga de los ochenta y noventa por su gran popularidad y uso durante esas décadas. Sin embargo, la cocaína no es una droga nueva. En realidad, es una de las drogas más antiguas. La sustancia química pura, el clorhidrato de cocaína, se ha venido usando por más de 100 años, mientras que las hojas de la cocaína se han ingerido por miles de años.
A mediados del siglo diecinueve, se extrajo por primera vez la cocaína pura de la hoja de la planta "Eritroxilon", que crece principalmente en Perú y Bolivia. A principios del siglo veinte, la cocaína se convirtió en el ingrediente principal en la mayoría de los tónicos y elíxires que se crearon para tratar numerosas enfermedades. En la actualidad la cocaína es una droga clasificada bajo la Lista II ("Schedule II"), lo que significa que se considera que hay un gran potencial para su abuso, pero que puede ser administrada por un doctor para usos médicos legítimos, o sea, como anestesia local para ciertos tipos de cirugías de los ojos, oídos y garganta.
Básicamente hay dos formas químicas de la cocaína: el clorhidrato de sal y las cristales de cocaína ("freebase"). El clorhidrato de sal, o la forma en polvo de la cocaína, se disuelve en el agua, y cuando se abusa, puede ser usada en forma intravenosa (en la vena) o intranasal (por la nariz). El "freebase" se refiere a un compuesto que no ha sido neutralizado por ácido para producir clorhidrato de sal. La forma "freebase" de la cocaína se puede fumar.
La cocaína usualmente se vende en la calle en forma de un polvo blanco, fino y cristalino que se conoce como "coke" o coca, "C", "snow" (nieve), "flake" (copo) o "blow" (golpe). Los traficantes generalmente la mezclan con otras sustancias, tales como maicena, talco y/o azúcar; o con ciertas drogas como la procaína (una anestesia local de composición química parecida); o con otros estimulantes, como las anfetaminas.


¿Qué es el "crack"?

Crack es el nombre callejero que se le da a los cristales de cocaína ("freebase"), al procesar la cocaína en polvo para convertirla en una sustancia que se pueda fumar. El término "crack" se refiere al sonido crujiente que se escucha cuando se fuma esta mezcla. La cocaína "crack" se procesa con amonia o bicarbonato de sodio y agua, y se la calienta para eliminar el clorhidrato.
Dado que el "crack" se fuma, el usuario siente euforia en menos de diez segundos. Debido al efecto tan rápido, casi inmediato de euforia que produce esta droga, se hizo muy popular en los años ochenta. Otra razón para su popularidad es que no cuesta mucho procesarlo ni comprarlo.

¿Cuál es el alcance del uso de la cocaína en los Estados Unidos?
El estudio de la Encuesta Domiciliaria Nacional sobre el Abuso de las Drogas (NHSDA) en el año 1997, estima que alrededor de 1.5 millones de americanos (0.7 por ciento de la población de 12 años de edad en adelante) usaban cocaína en ese año. Estas cifras no han cambiado mucho desde 1992, a pesar de que sí han bajado dramáticamente si se les compara con los 5.7 millones de adictos (3 por ciento de la población) que existían en 1985. Basándose en una información adicional que incluye a los adictos que no se consideraron en el reporte de la NHSDA, la Oficina de Política Nacional sobre el Control de Drogas estima que el número de consumidores habituales es de 3.6 millones.
Los mayores consumidores de cocaína se encuentran en la población entre los 18 a 25 años de edad. En general, los hombres usan la cocaína más que las mujeres. También, de acuerdo con el estudio de 1997 de la NHSDA, la proporción del uso es de 1.4 por ciento de afroamericanos, 0.8 por ciento de hispanos, y 0.6 por ciento anglosajone En la actualidad, el "crack" continúa siendo un serio problema en los Estados Unidos. El estudio de la NHSDA de 1997 estima que habían unos 604,000 adictos a la cocaína, lo que no refleja un cambio significante de los que existían en 1988.

La tendencia del abuso de cocaína entre los alumnos en octavo, décimo y decimosegundo grado, entre los años 1991-1998.


El reporte de 1998 del Estudio de Observación del Futuro, entidad que anualmente encuesta las actitudes de los adolescentes y el uso reciente de drogas, informa que el uso de "crack" tanto el del año anterior como el de por vida, aumentó en el grupo de niños de octavo grado, llegando a la cifra más alta desde 1991, que fue el primer año para el cual se tiene cifras para este grupo. El porcentaje de alumnos del octavo grado que reportan haber probado el "crack" por lo menos una vez en su vida, aumentó de un 2.7 por ciento en 1997 a un 3.2 por ciento en 1998. El uso de "crack" durante el año anterior también aumentó ligeramente en este grupo, a pesar de que no hubo cambios en los demás grados.
La información de la Red de Alerta sobre Abuso de Drogas (DAWN) indica que, después de haber aumentado 78 por ciento entre 1990 y 1994, las visitas a las salas de emergencia, que fueron relacionadas a la cocaína, se mantuvieron al mismo nivel entre 1994 y 1996, con 152,433 episodios ligados a la cocaína reportados en 1996.


¿Cómo se usa la cocaína?

Las principales maneras de usar la cocaína son por vía oral, nasal, intravenosa y fumándola. Los términos callejeros en los Estados Unidos para estos usos respectivamente son "chewing" (mascando), "snorting" (inhalando o resoplando), "mainlining" (intravenosamente), "injecting" (inyectando), y "smoking" (fumando) (incluyendo el "freebase" y el "crack"). "Snorting" o inhalando es el proceso de inhalar el polvo de cocaína a través de la nariz, donde pasa directamente a la sangre a través de las membranas nasales. La inyección lleva la droga directamente a la sangre aumentando así su efecto. Cuando se fuma se inhala el vapor o el humo a los pulmones, donde la sangre lo absorbe a la misma velocidad que cuando se inyecta. También se puede aplicar a las membranas mucosas. Algunos usuarios combinan el polvo de la cocaína o "crack" con heroína para crear un "speedball."
El uso de la cocaína fluctúa entre uso casual o uso repetitivo o compulsivo, con una gran variedad de estilos entre estos dos extremos. No existe una forma segura para usar la cocaína. Cualquier tipo de uso puede llevar a absorber cantidades tóxicas de cocaína, lo que puede causar severas emergencias cardiovasculares o cerebrales que pueden resultar en una muerte súbita. El uso continuo de la cocaína, en cualquier forma, puede causar adicción y otras consecuencias negativas a la salud.


¿Cómo la cocaína produce sus efectos?

Muchos estudios se han realizado para entender la forma en que la cocaína produce los efectos placenteros y la razón por la que crea la adicción. Un mecanismo es a través de su efecto sobre las estructuras profundas del cerebro. Los científicos han descubierto que cuando se estimulan ciertas regiones del cerebro se produce una sensación de placer. Uno de los sistemas neurales que parece ser más afectado por la cocaína se origina en una región muy profunda del cerebro llamada el área ventral del tegmento (AVT). Las células nerviosas que se originan en la AVT se extienden a la región del cerebro conocida como "nucleus accumbens", una de las áreas claves del cerebro relacionada con el placer. Por ejemplo, en estudios con animales, todo lo que produce placer, como el agua, la comida, el sexo, y muchas drogas adictivas, aumenta la actividad en el "nucleus accumbens".
Los investigadores han descubierto que cuando se está realizando un acto de placer, las neuronas en el AVT aumentan la cantidad de secreción de la dopamina en el "nucleus accumbens". En el proceso normal de comunicación, una neurona segrega dopamina dentro de la sinapsis (pequeña abertura entre dos neuronas), donde se liga con proteínas específicas (llamadas receptores de dopamina) en la neurona adyacente y por lo tanto envía una señal a esa neurona. Las drogas de abuso pueden interferir con este proceso normal de comunicación. Por ejemplo, los científicos han descubierto que la cocaína bloquea la eliminación de la dopamina de la sinapsis lo que causa una acumulación de la misma. Esta acumulación de dopamina causa una estimulación continua de las neuronas receptoras, lo que probablemente produce la euforia que reportan los usuarios de la cocaína.
El abuso continuo de la cocaína a menudo crea la tolerancia. Esto significa que el cerebro va a necesitar una dosis cada vez mayor y más frecuente para obtener el mismo placer que cuando comenzó el uso de la droga. De acuerdo con estudios recientes, durante períodos de abstinencia del uso de la cocaína, el recuerdo de la euforia asociado con su uso o solamente referencias a la droga, puede causar el deseo incontrolable de usarla y la reincidencia en el uso de la misma aún después de largos períodos de abstinencia.

¿Cuáles son los efectos a corto plazo del abuso de la cocaína?

Los efectos de la cocaína se presentan casi inmediatamente después de su uso y desaparecen en cuestión de minutos u horas. Los que usan la cocaína en pequeñas cantidades (hasta 100 mg.) generalmente se sienten eufóricos, energéticos, conversadores y más alertos mentalmente, particularmente con relación a las sensaciones de la vista, el oído y el tacto. La cocaína también puede disminuir temporalmente los deseos de comer y dormir. Algunos usuarios sienten que la droga los ayuda a realizar algunas tareas físicas e intelectuales más rápido; sin embargo, a otros les produce el efecto opuesto.
La forma en que se administra la cocaína determina el tiempo que dura el efecto inmediato de euforia. Mientras más rápida es la absorción, más intenso es el "high". Pero también, cuanto más rápida sea la absorción, menor es el tiempo que dura el efecto de la droga. El "high" que produce la inhalación se demora en presentarse y puede durar de 15 a 30 minutos, mientras que el que se obtiene fumando, puede durar de 5 a 10 minutos.
Los efectos fisiológicos de corto plazo que produce la cocaína son: contracción de los vasos sanguíneos, dilatación de las pupilas, y aumento en la temperatura corporal, en el ritmo cardíaco y en la tensión arterial. Si se usan cantidades mayores (varios cientos de miligramos o más) se intensifica el "high" del usuario, pero también puede llevar a un comportamiento más extravagante, errático y violento. Estos usuarios pueden experimentar tremores, vértigos, espasmos musculares, paranoia y, con dosis consecutivas, una reacción tóxica muy similar al envenenamiento por anfetamina. Algunos usuarios reportan que se sienten intranquilos, irritables y sufren de ansiedad. En algunas ocasiones raras, la muerte súbita puede ocurrir cuando se usa la cocaína por primera vez o subsecuentemente sin avisar. Las muertes ocasionadas por la cocaína suelen ser ocasionadas por paros cardiacos o por convulsiones seguidas por un paro respiratorio.

¿Cuáles son los efectos de la cocaína a largo plazo?

La cocaína es una droga extremadamente adictiva. Una vez que un individuo prueba la cocaína le es muy difícil predecir o controlar a que extremo continuará usándola. Se cree que los efectos adictivos y estimulantes de la cocaína son principalmente el resultado de su habilidad para impedir la reabsorción de la dopamina por las células nerviosas. El cerebro emite la dopamina como un sistema de gratificación, y la misma es directa o indirectamente relacionada a las propiedades de adicción de todas las principales drogas de abuso.
Se puede desarrollar una tolerancia considerable al "high" de la droga y muchos adictos reportan que, aunque traten, no obtienen el mismo placer como cuando la usaron por primera vez. Algunos de los que la usan a menudo aumentan la dosis para intensificar y prolongar la euforia. Aunque puede ocurrir una tolerancia al "high," también los que la usan pueden desarrollar más sensibilidad ("sensitización") a los efectos anestésicos y convulsivos, sin tener que haber aumentado la dosis. Este aumento en la sensibilidad puede explicar por qué algunas muertes ocurren después del uso de dosis de cocaína relativamente pequeñas.

Cocaína en el cerebro: En el proceso normal de comunicación, la dopamina es segregada por una neurona a la sinapsis, donde se combina con los receptores de la dopamina en las neuronas adyacentes. Normalmente la dopamina se recicla a las neuronas transmisoras por una proteína especializada llamada el transportador de la dopamina. La cocaína se adhiere al transportador de la dopamina y bloquea el proceso normal de reciclaje, resultando en una acumulación de la dopamina en la sinapsis lo que contribuye a los efectos placenteros de la cocaína.


Cuando la cocaína se usa de corrido ("binge"), o sea repetidamente y en dosis cada vez más grandes, puede conducir a un estado de irritabilidad, inquietud y paranoia. Esto puede causar un episodio total de psicosis paranoide en que el individuo pierde el sentido de la realidad y sufre de alucinaciones auditivas.

¿Cuáles son las complicaciones médicas que resultan del abuso de la cocaína?

Hay una cantidad enorme de complicaciones médicas asociadas con el uso de la cocaína. Entre las más frecuentes se encuentran las cardiovasculares, tales como irregularidades en el ritmo del corazón y ataques cardíacos; los problemas respiratorios que causan dolores del pecho y fallos respiratorios; los efectos neurológicos que producen las embolias, convulsiones y dolores de cabeza; las complicaciones gastrointestinales que causan dolores abdominales y náuseas.
Varios tipos de ataques cardíacos han sido asociados al uso de la cocaína. Se sabe que esta droga ocasiona ritmos caóticos al corazón (fibrilación ventricular); acelera los latidos del corazón y la respiración; aumenta la tensión arterial y la temperatura del cuerpo. Los síntomas físicos pueden incluir visión nublada, dolor en el pecho, fiebre, espasmos musculares, convulsiones y coma.
Las reacciones adversas al uso de la cocaína fluctúan dependiendo de como se administra. Por ejemplo, cuando se inhala regularmente puede causar una pérdida del sentido del olfato, crear hemorragias nasales, problemas al tragar, ronquera y una irritación general del tabique nasal lo que puede producir una condición crónica de irritación y secreción de la nariz. Cuando se ingiere la cocaína puede causar gangrena en los intestinos porque reduce el flujo de la sangre. Además, las personas que se la inyectan, tienen marcas de pinchazos o "tracks", usualmente en los antebrazos. Los que la usan en las venas también pueden experimentar reacciones alérgicas, ya sea a la droga o a algunos de los componentes que le agregan a la cocaína en la calle y algunas veces estas reacciones pueden provocar la muerte. La cocaína tiende a reducir el consumo de alimentos, por lo tanto, el uso habitual causa la pérdida de apetito, de peso y la malnutrición.
Las investigaciones han demostrado que existe una interacción potencialmente peligrosa entre la cocaína y el alcohol. Cuando se usan conjuntamente, el organismo los convierte en etileno de cocaína. El efecto del etileno de cocaína en el cerebro es más largo y más toxico que cuando se usa la droga por sí sola. Aunque se necesitan más estudios, se debe tomar en consideración que de las muertes ocasionadas por las drogas, las más comunes son las ocasionadas por la combinación de la cocaína con el alcohol.

Efectos a corto plazo de la cocaína

Aumento de energía

Disminución de apetito

Agudeza mental

Aumento en las palpitaciones del corazón y la tensión arterial

Contracción de los vasos sanguíneos

Aumento de la temperatura

Dilatación de las pupilas

¿Corren peligro de contraer el SIDA/ VIH y la Hepatitis B y C aquellos que abusan de la cocaína?


Sí, los adictos a la cocaína, particularmente los que se inyectan, tienen un riesgo mayor de contraer enfermedades infecciosas, como la del virus de la inmunodeficiencia humana (SIDA/VIH) y la hepatitis. La realidad es que el uso de drogas ilícitas, incluyendo el "crack", es uno de los principales contribuyentes a los nuevos casos de VIH. La propagación del VIH debido al uso de drogas, se origina debido a la transmisión del virus al compartir agujas y otros objetos ("parafernalia") que usan los adictos que se inyectan. También se transmite indirectamente, por ejemplo, cuando una madre infectada con el VIH le transmite el virus a su hijo durante el embarazo. Esto es particularmente alarmante si se considera que las mujeres constituyen un 60 por ciento de los nuevos casos de SIDA. Las investigaciones demuestran que el uso de drogas también interfiere con el buen juicio para determinar los riesgos que se corre y, por lo tanto, los usuarios tienden a no tomar precauciones cuando tienen relaciones sexuales, a compartir agujas y otros instrumentos para inyectarse y al intercambio de sexo por drogas, tanto entre hombres como mujeres.
También se está viendo un aumento en la diseminación de la hepatitis C entre los adictos que se inyectan. Los estimados actuales indican que el porcentaje de infección en este segmento de la población es alrededor de un 65 al 90 por ciento. Por el momento no existe una vacuna para el virus de la hepatitis C, y el único tratamiento disponible es muy costoso, tiene muy poco éxito y, en muchos casos, tiene efectos secundarios muy serios.

Efectos de la cocaína a largo plazo

Adicción

Irritabilidad y cambios de temperamento

Intranquilidad

Paranoia

Alucinaciones auditivas

¿Cuáles son las consecuencias del uso de la cocaína por las mujeres embarazadas?


No se conocen totalmente los efectos del uso prenatal de la droga en los niños, pero muchos estudios científicos demuestran que los bebés de madres que usan la cocaína durante el embarazo nacen antes de tiempo, con bajo peso neonatal, cabezas de circunferencia menor y un tamaño más pequeño.
Es muy difícil estimar todas las consecuencias del uso de la droga por las mujeres embarazadas y es todavía más difícil determinar el peligro específico de una droga en particular sobre el feto, dado que generalmente usan más de una droga. Hay muchos factores que dificultan determinar el impacto directo del uso de la cocaína durante el período de gestación, tales como la cantidad y número de drogas que usa la madre, la falta de cuidado prenatal, el abuso y abandono de los niños debido al estilo de vida de la madre, el estado socioeconómico, mala nutrición de la madre, otros problemas de salud, y la posibilidad de haber sido expuesta a enfermedades de transmisión sexual. Los ejemplos anteriores sólo son una muestra de por qué es tan difícil determinar el impacto directo del uso prenatal de la cocaína en las madres y los hijos.
Muchos recordarán que en la década anterior los "bebés crack", o sea, los niños que nacen de madres adictas a la cocaína durante el embarazo, fueron declarados como una generación perdida. Se decía que esa generación iba a sufrir severos daños irreversibles, una menor inteligencia y habilidades sociales reducidas. Después se determinó que esto había sido una exageración, ya que la mayoría de los "bebés crack" parecían que se recuperaban bien. Sin embargo, no se debe interpretar como un signo positivo que estos niños parezcan normales. Con el uso de tecnología avanzada, los científicos están ahora descubriendo que cuando durante el desarrollo los fetos se exponen a la droga, se producen cambios pequeños, pero muy importantes para el futuro, en particular en lo relacionado con el comportamiento adecuado para el éxito en la escuela, como la habilidad de bloquear las distracciones y la concentración a largo plazo.

Consecuencias médicas del abuso de la cocaína

Efectos cardiovasculares
irregularidades en el ritmo cardíaco

ataques cardíacos

Efectos respiratorios
dolor en el pecho

paro respiratorio

Efectos neurológicos
embolias

convulsiones y dolores de cabeza

Complicaciones gastrointestinales
dolor abdominal

náusea

¿Qué tratamientos se consideran eficaces para los que abusan de la cocaína?

Durante las décadas de los ochenta y noventa hubo un aumento enorme en el número de individuos que buscaron tratamiento para la adicción a la cocaína. Con excepción del oeste y suroeste, los lugares donde se ofrecen tratamientos para la adicción en el resto del país reportan que la cocaína es la droga de más uso entre sus clientes. La mayoría de los individuos que buscan tratamiento fuman "crack", y usualmente abusan más de una droga. Debido al uso tan diseminado de la cocaína, se han destinado grandes esfuerzos al desarrollo de programas para el tratamiento de la adicción a esta droga. La adicción y abuso de la cocaína es un problema muy complejo que ocasiona cambios biológicos en el cerebro y afecta una diversidad de aspectos sociales, familiares y ambientales.
Por lo tanto, el tratamiento para la adicción a la cocaína es muy complicado y debe dirigirse a una variedad de problemas. Como cualquier buen plan de tratamiento, las estrategias del tratamiento para la adicción a la cocaína tienen que tomar en cuenta los aspectos sicológicos, sociales y farmacológicos del abuso de la droga por el paciente.

El enfoque farmacológico
En la actualidad no existe ningún medicamento específico para tratar la adicción a la cocaína. Por lo tanto, el NIDA está procediendo agresivamente a identificar y probar tratamientos nuevos. Se están investigando varios compuestos nuevos para determinar su seguridad y eficacia en el tratamiento a la adicción a la cocaína. Por ejemplo, una de las medicinas más prometedoras hasta la fecha, la selegelina, estaba siendo probada en estudios clínicos de la fase III en distintos lugares del país durante el año 1999. Estos estudios clínicos evalúan dos rutas nuevas para la administración de la selegelina -un parche transdermico y una píldora de difusión regulada- para determinar cuál de los tratamientos es el más eficaz. Los estudios clínicos también han demostrado que la "disulfiram", una medicina que ya se ha usado para combatir el alcoholismo, es efectiva para reducir el abuso de la cocaína. Debido a los cambios emocionales que ocurren al comenzar la abstinencia de la cocaína, las drogas antidepresivas ofrecen ciertos beneficios. Además de los problemas que existen para tratar la adicción, la sobredosis de la cocaína ocasiona muchas muertes todos los años, y se están desarrollando tratamientos médicos para tratar las emergencias ocasionadas por el abuso excesivo de la cocaína.


“Intervenciones en el comportamiento"
Se ha encontrado que muchos tratamientos de modificación del comportamiento son eficaces para tratar la adicción a la cocaína, incluyendo aquellos con o sin hospitalización. En efecto, las terapias de comportamiento a menudo son el único medio disponible para tratar muchos de los problemas relacionados con las drogas, incluyendo la adicción a la cocaína, para la que, por el momento, no existe ninguna medicina viable. Sin embargo, el enfoque más eficaz para tratar la adicción es la integración de los diferentes tipos de tratamientos. Es muy importante compaginar el mejor régimen de tratamiento con las necesidades del paciente. Esto puede incluir el añadir o quitar diferentes elementos o componentes de un tratamiento individual. Por ejemplo, si un individuo tiende a tener recaídas, se debe incorporar al programa el componente de recaídas. Un componente de la terapia de comportamiento que está demostrando resultados positivos en la población de adictos a la cocaína es la administración de las contingencias. La administración de las contingencias usa un sistema basado en comprobantes, a través del cual se otorgan premios al paciente por mantenerse en el tratamiento y continuar libre de cocaína. Los pacientes pueden ganar puntos si prueban, por medio de análisis de orina, que están limpios de drogas. Estos puntos se pueden cambiar por artículos que promulgan un estilo de vida saludable, tales como pertenecer a un gimnasio, o ir al cine, a cenar, etc.
La terapia cognoscitiva del comportamiento ("cognitive-behavioral") constituye otro enfoque. Esta terapia, que consiste en el conocimiento del comportamiento para enfrentarse al problema de la adicción, es un programa de corto plazo cuyo enfoque es ayudar a los adictos a la cocaína a través de la abstinencia a ésta y a otras substancias. La base de esta teoría es que los procesos de aprendizaje desempeñan un papel muy importante en el desarrollo y mantenimiento del abuso y la dependencia de la cocaína. Estos mismos procesos de aprendizaje podrían utilizarse para ayudar a los individuos a disminuir el uso de la droga. Esta orientación trata de ayudar a los pacientes a reconocer, evitar, y confrontar; es decir, a reconocer las situaciones en las que les es más propicio el uso de la cocaína, evitar estas situaciones cuando sea posible, y a aprender a manejar más eficientemente los problemas y comportamientos relacionados con el abuso de la droga. Vale la pena considerar esta terapia ya que es compatible con otros tratamientos que el paciente recibe, tales como la farmacoterapia.
Las comunidades terapéuticas, o programas residenciales con un período de tiempo determinado de 6 a 12 meses, ofrecen otra alternativa a los que necesitan de tratamiento para la adicción a la cocaína. Estas comunidades terapéuticas son muy completas, ya que enfocan la reincorporación de los individuos a la sociedad e incluyen programas de rehabilitación vocacional y otros servicios de apoyo. Las comunidades terapéuticas se usan generalmente para tratar pacientes con problemas más severos, tales como aquellos que al mismo tiempo tienen problemas mentales y comportamiento criminal.

¿Dónde se puede encontrar más información científica sobre el abuso y adicción de la cocaína?

Para aprender más sobre la cocaína y otras drogas de abuso, llame al Centro Nacional de Información sobre Alcohol y Drogas
al número 1-800-729-6686. Técnicos especializados están disponibles para ayudarle a identificar la información que necesite y dónde localizarla.
Se pueden ordenar folletos gratuitos en inglés o español sobre los efectos del abuso de las drogas en la salud y otros tópicos, llamando a NIDA INFOFAX al 1-888-NIH-NIDA (1-888-644-6432) o para los que tienen problemas auditivos, al 1-888-TTY-NIDA (1-888-889-6432.)
También se puede obtener información a través de la página de la Red en el internet de NIDA (http://www.nida.nih.gov) o de NCADI (http://www.health.org).
Instituto Nacional Sobre el Abuso de Drogas; Serie De Reportes
La Cocaína Abuso y Adicción

Glosario
Adicción: Una enfermedad crónica, con recaídas, caracterizadas por la búsqueda y el uso compulsivo de la droga, y por cambios neuroquímicos y moleculares en el cerebro.
Adicto a múltiples drogas ("polydrug user"): Individuo que usa más de una droga.
Anestésico: Un agente que causa insensibilidad al dolor.
Antidepresivos: Un grupo de drogas que se usa para el tratamiento de trastornos depresivos.
Coca: La planta "Eritroxilon", de la cual se obtiene la cocaína. También se refiere a las hojas de esta planta.
"Crack": El nombre abreviado que se le da a la forma de cocaína que se fuma.
"Craving" o antojo: Un deseo poderoso y a menudo incontrolable por las drogas.
Dependencia física: Un estado fisiológico adaptivo que ocurre con el uso continuo de la droga y que produce el síndrome de abstinencia o reajuste cuando se deja de usar la droga; usualmente ocurre cuando existe la tolerancia.
Dopamina: Un neurotransmisor presente en las regiones del cerebro que regulan el movimiento, la emoción, la motivación y las sensaciones de placer.
Etileno de cocaína: Un estimulante potente que se crea cuando el alcohol y la cocaína se usan conjuntamente.
Neurona: Célula nerviosa del cerebro.
"Rush": La sensación de placer inmediato después de administrarse ciertas drogas.
Síndrome de abstinencia o reajuste ("withdrawal"): La variedad de síntomas que se producen cuando se suspende o se reduce el uso de una droga adictiva.
Tolerancia: La condición que requiere que se administren dosis cada vez mayores de la droga para poder obtener el mismo efecto que cuando se usaron por primera vez. Usualmente está asociada con la dependencia física. Vértigo: Sensación de mareo.