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Sobre
la Enfermedad Bipolar
de comienzo temprano
La enfermedad bipolar (o maníaco-depresiva)
es una enfermedad seria pero médicamente
tratable que afecta al cerebro y está caracterizado
por cambios bruscos en el humor, la energía
y el comportamiento. Los síntomas pueden
presentarse en la infancia o niñez temprana,
o pueden surgir de repente en la adolescencia o
edad adulta. Hasta hace poco, era raro hacer un
diagnóstico r la enfermedad de comienzo temprano
y sienten desesperadamente la necesidad de información
y de apoyo. En esta sección de la página
web de la CABF, Usted encontrará las respuestas
a algunas de las preguntas más comunes formuladas
acerca del trastorno.
¿Cuál es la frecuencia de la enfermedad
bipolar en niños?
No se sabe porque hay pocos estudios sobre esta
enfermedad. Sin embargo, la enfermedad bipolar afecta
a alrededor de un 1-2 % de adultos en el mundo.
Cuanto más aprendemos acerca de ésta
enfermedad, más descubrimos que también
aparece en niños.
Se sospecha que un número significativo de
niños diagnosticados de trastorno por déficit
de atención e hiperactividad (TDAH) en EE.UU
sufren una enfermedad bipolar incipiente junto al
TDAH o en lugar de éste.
De acuerdo con la Academia Americana de Psiquiatría
Infantil y Adolescente, hasta un tercio de los 3,4
millones de niños y adolescentes con depresión
en los Estados Unidos podrían, de hecho,
estar experimentando una enfermedad bipolar incipiente.
¿Cuáles son los síntomas de
la enfermedad bipolar en niños?
La enfermedad bipolar está caracterizada
por marcados cambios en el humor y la energía.
La mayoría de adultos con esta enfermedad
sufren estados persistentes de extrema euforia o
agitación acompañados por energía
alta, denominados manía. Los estados persistentes
de extrema tristeza o irritabilidad acompañados
de energía baja se denominan depresión.
Sin embargo, la enfermedad se manifiesta de manera
diferente en niños. Los niños, normalmente,
tienen un trastorno del humor continuo que es una
mezcla de manía y depresión. Este
ciclo rápido y severo de humor produce irritabilidad
crónica y pocos períodos claros de
normalidad entre los episodios.
Los síntomas podrían incluir:
humor expansivo (eufórico) o irritable
depresión
cambios de humor rápidos que pueden durar
desde unas horas hasta unos pocos días
rabia explosiva, duradera y a menudo destructiva
ansiedad por
separación
desafío a la autoridad
hiperactividad, agitación y distraibilidad
pocas horas de sueño o, al contrario, muchas
horas de sueño
eneuresis y terrores nocturnos
"antojos" fuertes y frecuentes, a menudo
de caramelos y carbohidratos
implicación excesiva en múltiples
proyectos y actividades
disminución de la capacidad de juicio, impulsividad,
pensamiento acelerado y presión del habla
comportamientos atrevidos y peligrosos
comportamiento sexual precoz o inapropiado
delirios y alucinaciones
creencia grandiosa de sus propias habilidades que
desafían las leyes de la lógica (por
ejemplo, habilidad para volar)
Los síntomas de la enfermedad bipolar pueden
surgir en la infancia. Las madres, a menudo, refieren
que los niños diagnosticados más tarde
de este trastorno habían sido extremadamente
difíciles de calmar y dormían de modo
irregular. Parecían ser extremadamente dependientes
y desde una edad muy temprana tenían rabietas
o enfados incontrolables y desproporcionados. La
palabra "no" a menudo provocan estos enfados.
Varios estudios en curso están investigando
más características de los niños
afectados. Los investigadores están estudiando,
con resultados prometedores, la efectividad y seguridad
de los tratamientos adultos en niños. La
CABF informará de todos los descubrimientos
acerca de la enfermedad bipolar incipiente e incluirá
los artículos más importantes en nuestra
biblioteca cuando sea posible.
¿Cuáles son los síntomas de
la enfermedad bipolar en adolescentes?
En adolescentes, la enfermedad bipolar podría
parecerse a cualquiera de las siguientes presentaciones
clásicas de la enfermedad en adultos.
Bipolar I. En esta forma, el adolescente experimenta
episodios alternativos de depresión y manía
intensa y algunas veces psicótica.
Los síntomas de manía incluyen:
humor elevado, expansivo o irritable
disminución de la necesidad de dormir
lenguaje acelerado y presión del habla
delirios de grandeza
implicación excesiva en actividades placenteras
pero arriesgadas
aumento de la actividad física y mental
baja capacidad de juicio
en casos severos, alucinaciones
Los síntomas de depresión incluyen:
tristeza intensa generalizada y lloros
dormir mucho o incapacidad para dormir
agitación e irritabilidad
abandono de actividades de las que disfrutaba
malos resultados académicos e incapacidad
para concentrarse
ideas de muerte y suicidio
energía baja
cambio significativo en el apetito
Entre los episodios hay períodos de bienestar
relativo o completo.
Bipolar II. En esta forma, el adolescente experimenta
episodios de hipomanía entre periodos de
depresión recurrentes. La hipomanía
es el humor marcadamente elevado o irritable acompañado
de un aumento de la energía física
y mental. La hipomanía puede ser una época
de gran creatividad.
Ciclotimia. Los adolescentes que sufren el trastorno
en esta forma experimentan periodos de cambios en
el humor claros pero menos severos.
Enfermedad bipolar no especificado. Los doctores
hacen este diagnóstico cuando no está
claro qué tipo de enfermedad bipolar está
surgiendo.
Para algunos adolescentes, una pérdida u
otro acontecimiento traumático podría
desencadenar un primer episodio de depresión
o manía. Los episodios que vienen detrás
podrían ocurrir independientemente de cualquier
estrés obvio, o podrían empeorar con
el estrés. La pubertad es un período
de riesgo. En las chicas, la primera menstruación
puede desencadenar la enfermedad, y los síntomas
a menudo varían en gravedad con el ciclo
menstrual.
Una vez que la enfermedad ha surgido, los episodios
tienden a recurrir y empeorar sin tratamiento. Los
estudios muestran que desde que los primeros síntomas
aparecen hasta que comienza el tratamiento pasan
una media de diez años. La CABF anima a los
padres a que su hijo adolescente se someta a una
evaluación por un especialista si cuatro
o más síntomas de los arriba mencionados
persisten más de dos semanas. Una pronta
intervención e instauración de tratamiento
puede marcar la diferencia durante esta época
crítica de desarrollo.
¿Está la adicción y el abuso
de sustancias relacionado con el trastorno bipolar?
Una mayoría de adolescentes con trastorno
bipolar sin tratar abusan del alcohol y las drogas.
Cualquier niño o adolescente que abusa de
sustancias debería ser evaluado por un posible
trastorno del humor.
Se piensa que los adolescentes que parecen normales
hasta la pubertad y experimentan un comienzo repentino
de los síntomas son especialmente vulnerables
a desarrollar adicción a las drogas o al
alcohol. Las sustancias podrían estar disponibles
entre sus amigos y los adolescentes podrían
utilizarlas para intentar controlar sus cambios
de humor e insomnio. Si la adicción se desarrolla,
es esencial tratar el trastorno bipolar y el abuso
de sustancias al mismo tiempo.
¿Qué papel juega la genética
o historia familiar en el trastorno bipolar?
La enfermedad tiende a ser altamente genética,
pero hay factores ambientales que influyen claramente
en el desarrollo de la enfermedad en un niño
en particular. La enfermedad bipolar puede "saltarse"
generaciones y tomar diferentes formas en diferentes
individuos.
El pequeño grupo de estudios que se han realizado
discrepan en el riesgo estimado para un individuo:
Para la población general, un estimación
conservadora del riesgo de un individuo de tener
una enfermedad bipolar clara es del 1 %. Las enfermedades
en el espectro bipolar (más leves) podrían
afectar a un 4-6 %.
Cuando uno de los padres tiene enfermedad bipolar,
el riesgo para cada niño es del 15-30 %.
Cuando ambos padres tienen una enfermedad bipolar,
el riesgo aumenta a un 50-75 %.
El riesgo en hermanos y gemelos es del 15-25 %.
El riesgo en gemelos idénticos es aproximadamente
del 70 %.
En cada generación desde la 2ª Guerra
Mundial, hay una mayor incidencia y una edad de
comienzo más temprana de la enfermedad bipolar
y la depresión. Por regla general, los niños
con enfermedad bipolar experimentan su primer episodio
de la enfermedad diez años antes en comparación
con la generación de sus padres. La razón
de ésto es desconocida.
Los árboles genealógicos de muchos
niños que desarrollan tempranamente una enfermedad
bipolar incluyen individuos que sufrieron abuso
de sustancias y/o trastornos del humor (a menudo
sin diagnosticar). También entre sus familiares
se encuentran individuos expertos, creativos y extremadamente
afortunados en negocios, política y en las
artes.
Perspectiva histórica
La enfermedad bipolar ha dejado su marca en la historia.
Muchas personas famosas y con muchos logros tenían
síntomas de la enfermedad incluyendo:
Abraham Lincoln
Winston Churchill
Theodore Roosevelt
Goethe
Balzac
Handel
Schumann
Berlioz
Tolstoy
Virginia Woolf
Hemingway
Robert Lowell
Anne Sexton
Las biografías de Beethoven, Newton y Dickens,
en particular, revelan cambios de humor recurrente
severos y debilitantes que comenzaron en su infancia.
Línea del tiempo (Timeline)
Diagnóstico del Trastorno Bipolar en niños
A menudo los niños sanos pasan por momentos
en los que tienen dificultades para estar quietos,
controlar sus impulsos o afrontar la frustración.
El Manual Estadístico y de Diagnóstico
IV (DSM-IV) todavía requiere que, para diagnosticar
una enfermedad bipolar en niños, se reúnan
los criterios diagnósticos para adultos.
Hasta el momento no existen criterios separados
para el diagnóstico en niños.
Algunos comportamientos del niño, sin embargo,
deben ponernos en alerta:
ira o rabietas destructivas que continúan
después de los cuatro años
hablar de querer morir o suicidarse
tratar de saltar desde un coche en movimiento
Para ilustrar lo difícil que es utilizar
el DSM-IV para diagnosticar niños, el manual
dice que un episodio hipomaníaco requiere
un "claro periodo de humor persistentemente
elevado, expansivo o irritable, que dure al menos
cuatro días". Sin embargo, hasta el
70 % de niños con esta enfermedad tiene cambios
en el humor y la energía varias veces al
día.
Ya que no está previsto que el DSM-IV se
revise en un futuro inmediato, a menudo los expertos
utilizan algunos criterios DSM-IV al igual que otras
medidas. Por ejemplo, un equipo de investigadores
de la Universidad de Washington (St. Louis, MO)
utiliza una entrevista estructurada para diagnóstico
llamada Wash U KIDDIE-SADS, que es más sensible
a los períodos cíclicos rápidos
observados normalmente en niños con trastorno
bipolar.
¿En qué difiere la enfermedad bipolar
de otras enfermedades?
Incluso cuando el comportamiento de un niño
es claramente anormal, el diagnóstico correcto
sigue siendo un reto. La enfermedad bipolar a menudo
se acompaña de síntomas de otras enfermedades
psiquiátricas. En algunos niños, el
tratamiento adecuado de la enfermedad bipolar mejora
los síntomas problemáticos que se
creían debidos a otro diagnóstico.
En otros niños, la enfermedad bipolar podría
explicar sólo una parte de un caso más
complejo que incluirían factores neurológicos,
de desarrollo, etc.
Los diagnósticos que enmascaran o a veces
tienen lugar al mismo tiempo que el trastorno bipolar
incluyen:
depresión
trastorno de la conducta (TC)
trastorno oposicional-desafiante (TOD)
trastorno de déficit de atención e
hiperactividad (TDAH)
trastorno de pánico
trastorno de ansiedad generalizada
trastorno obsesivo-compulsivo (TOC)
síndrome de Tourette
trastorno explosivo intermitente
trastorno reactivo del vínculo
En adolescentes, la enfermedad bipolar a menudo
se maldiagnostica como:
trastorno de personalidad límite
trastorno por estrés postraumático
esquizofrenia
La necesidad de un diagnóstico temprano y
adecuado
Desgraciadamente, después de que los primeros
síntomas aparezcan en niños, a menudo
pasan años hasta que el tratamiento comienza,
si es que comienza. Mientras tanto, el trastorno
empeora y el funcionamiento del niño en casa,
en el colegio, en la comunidad empeora progresivamente.
Debemos subrayar la importancia de un diagnóstico
temprano y adecuado. Los resultados de una enfermedad
bipolar no tratada o tratada inadecuadamente pueden
incluir:
un aumento innecesario de comportamientos y síntomas
que lleven a la expulsión del colegio, el
internamiento en un centro residencial de tratamiento,
la hospitalización en un hospital psiquiátrico
o la encarcelación en el sistema juvenil
de justicia.
el desarrollo de trastornos de la personalidad tales
como narcisista, antisocial y de personalidad límite.
un empeoramiento de la enfermedad bipolar debido
a la medicación incorrecta.
abuso de drogas, accidentes y suicidio.
Es importante recordar que un diagnóstico
no es un hecho científico claro. Es una opinión
informada basada en el comportamiento del niño
durante un tiempo, lo que sabemos de la historia
familiar del niño, la respuesta del niño
a las medicaciones, su desarrollo, el estado actual
del a conocimiento científico y la formación
y experiencia del médico que hace el diagnóstico.
Estos factores (y el diagnóstico) pueden
cambiar cuando hay más información
disponible. Profesionales competentes pueden no
estar de acuerdo en qué diagnóstico
se ajusta mejor al individuo. Sin embargo, el diagnóstico
es importante, ya que guía las decisiones
de tratamiento y permite a la familia poner un nombre
al problema que afecta a su niño. El diagnóstico
puede dar respuestas a algunas preguntas pero abre
otras que son incontestables en el momento actual
del conocimiento científico.
¿Cómo puedo ayudar a mi hijo?
os padres preocupados por la conducta de su hijo,
especialmente actos, amenazas o ideas suicidas,
deben llevar inmediatamente a su hijo para que le
evalue un profesional experto en los síntomas
y el tratamiento temprano de la enfermedad bipolar.
Por ahora no hay analíticas de sangre o escáner
cerebral que puedan establecer el diagnóstico
de la enfermedad bipolar.
Los padres que sospechan que su hijo tiene un enfermedad
bipolar (o cualquier enfermedad psiquiátrica)
deben tomar notas diarias acerca del humor de su
hijo, su conducta, los patrones de sueño,
acontecimientos inusuales y afirmaciones del niño
que preocupen a sus padres. Compartan estas notas
con el médico que le evalúa y con
el médico que finalmente trate a su hijo.
Algunos padres mandan una copia de sus notas por
fax o e-mail al doctor antes de cada cita.
Ya que los niños con enfermedad bipolar pueden
ser encantandores y carismáticos durante
una consulta, pueden, inicialmente, parecer que
están bien de cara a un profesional. Por
ello, una buena evaluación dura por lo menos
dos citas e incluye una detallada historia familiar.
Encontrar al doctor adecuado
Si es posible, debe ser un psiquiatra infantil titulado
el que diagnostique y trate a su hijo. Un psiquiatra
infantil es un doctor que ha completado dos a cuatro
años de residencia en psiquiatría
del adulto y dos años adicionales de programa
fellowship en psiquiatría infantil y adolescente.
Desgraciadamente, hay una gran escasez de psiquiatras
infantiles y pocos tienen la experiencia extensiva
en el tratamiento del trastorno bipolar de comienzo
temprano.
Los hospitales universitarios afiliados con facultades
de medicina acreditadas son, a menudo, buenos lugares
para comenzar a buscar un psiquiatra infantil con
experiencia. Puede también preguntar al pediatra
de su hijo como referencia. Consulte el Directorio
CABF de Miembros Profesionales para ver los nombres
de doctores en su area geográfica. También
puede enviarnos una nota a profrelations@bpkids.org
para averiguar si CABF conoce de otros doctores
cerca de donde vive.
Si su comunidad no tiene un psiquiatra infantil
con experiencia en trastornos del humor, entonces
busque un psiquiatra de adultos que tenga: 1) experiencia
amplia en trastornos del humor y 2) experiencia
en tratar niños y adolescentes.
Otros especialistas que podrían ayudarle,
al menos con una evaluación inicial, incluyen
neuropediatras. Los neurólogos tienen experiencia
con medicaciones anticonvulsivas a menudo utilizadas
para el tratamiento de trastornos bipolares juveniles.
Los pediatras que consultan con psicofarmacólogos
pueden también ofrecer un cuidado competente
si un psiquiatra infantil no está disponible.
Algunas familias llevan sus hijos a médicos
conocidos nacionalmente en hospitales universitarios
para el diagnóstico y estabilización.
Estos expertos después devuelven al paciente
a los profesionales locales para el manejo médico
del tratamiento la psicoterápico del niño.
Los profesionales locales consultan con el experto
cuando lo necesitan.
Los padres experimentados recomiendan que busque
un médico que:
tenga conocimientos acerca de los trastornos del
humor, tenga una amplia experiencia en psicofarmacología
y esté puesto al día en la investigación
de este campo.
sepa que no tiene todas las respuestas y agradezca
información descubierta por los padres.
explique los temas médicos claramente, escuche
bien, y responda a las llamadas pronto.
se ofrezca para trabajar estrechamente con los padres
y valore su resultado.
tenga una buena relación con el niño.
comprenda lo traumático que es una hospitalización
para el niño y los padres, y se mantenga
en contacto con la familia durante este periodo.
Abogue por el niño ante las compañías
proveedoras de seguro médico (managed care
companies) cuando sea necesario.
Abogue por el niño ante el colegio o la escuela
para asegurarse de que el niño reciba los
servicios apropiados para sus necesidades educacionales.
Tratamiento
A pesar de que no hay cura para la enfermedad bipolar,
en la mayoría de los casos el tratamiento
puede estabilizar el humor y permitir el manejo
y control de los síntomas.
Un buen plan de tratamiento incluye medicación,
monitorización estrecha de los síntomas,
educación acerca de la enfermedad, consejo
o psicoterapia para el paciente y la familia, reducción
del estrés, buena nutrición, ejercicio
y sueño regular y participación en
una red de apoyo.
La respuesta a la medicación y al tratamiento
varía. Hay factores que contribuyen a un
mejor resultado:
acceso a cuidado médico competente
diagnóstico y tratamiento temprano
adherencia a la medicación y al plan de tratamiento
un ambiente, tanto en el colegio como en casa, flexible
y poco estresante
una red de apoyo formada por familiares y amigos
Hay factores que complican el tratamiento:
falta de acceso a cuidado médico competente
lagunas temporales entre el inicio de la enfermedad
y el tratamiento
no tomar medicación prescrita
ambiente, tanto en el colegio como en casa, inflexible
y estresante
la comorbilidad de otros diagnósticos
el uso de sustancias tales como drogas ilegales
o alcohol
La buena noticia es que con un tratamiento apropiado
y apoyo en casa y en el colegio, muchos niños
con la enfermedad bipolar consiguen una reducción
significativa de la gravedad, frecuencia y duración
de los episodios de la enfermedad. Con educación
acerca de su enfermedad (al igual que se ofrece
a niños con epilepsia, diabetes y otros),
aprenden a manejar y monitorizar sus síntomas
mientras crecen.
El papel de los padres en el tratamiento
Al igual que en otras enfermedades crónicas
tales como diabetes, epilepsia y asma, los niños
y adolescentes con trastorno bipolar y sus familias
necesitan trabajar estrechamente con su médico
y otros profesionales sanitarios. Tener a la familia
al completo involucrada en el plan de tratamiento
del niño, puede reducir la frecuencia, duración
y gravedad de los episodios. También puede
ayudar a mejorar la habilidad del niño para
funcionar con éxito en casa, en el colegio
y en la comunidad.
Padres: aprendan todo lo que puedan de la enfermedad
bipolar. Lean, participen en grupos de apoyo y formen
una red de apoyo con otros padres. Hay muchas preguntas
todavía sin responder acerca del trastorno
bipolar incipiente, pero una intervención
y tratamiento tempranos pueden ofrecer estabilidad
del humor y restaurar el bienestar. Ustedes pueden
manejar las recaídas mejor con una intervención
temprana en la primera reaparición de los
síntomas.
Medicación
Se han llevado a cabo unos pocos estudios controlados
acerca del uso de medicaciones psiquiátricas
en niños. El U.S. Food and Drug Administration
(FDA) ha aprobado sólo unas cuantas medicaciones
para uso pediátrico. Los psiquiatras deben
adaptar lo que saben respecto al tratamiento de
adultos a niños y adolescentes.
Las medicaciones utilizadas para tratar adultos
a menudo ayudan a estabilizar el humor en niños.
La mayoría de los médicos comienzan
a medicar inmediatamente tras el diagnóstico
si los padres están de acuerdo. Si el padre
o la madre no están de acuerdo, puede ser
útil esperar un periodo de tiempo prudente
para observar y clasificar los síntomas,
aportándolos en una gráfica. Sin embargo,
el tratamiento no debería ser postpuesto
a largo plazo debido al riesgo de suicidio o fracaso
escolar.
Un niño sintomático no debería
nunca estar sin supervisión. Si el desacuerdo
entre los padres hace imposible el tratamiento,
como puede ocurrir en familias en trámites
de divorcio, podría ser necesaria una orden
judicial en relación al tratamiento.
Otros tratamientos, tales como la psicoterapia,
podrían no ser efectivos hasta que no haya
una estabilización del humor. De hecho, los
estimulantes y antidepresivos instaurados sin un
estabilizador del humor (a menudo el resultado de
un mal diagnóstico) puede causar estragos
en un niño bipolar, induciendo potencialmente
a la manía, a ciclos más frecuentes
y a un aumento en las explosiones de agresividad.
Ninguna medicación funciona en todos los
niños. La familia debería esperar
un proceso de prueba-y-error que dure semanas, meses,
o más, ya que los médicos prueban
varias medicaciones solas y en combinación
antes de encontrar el mejor tratamiento para su
hijo. Es importante no desanimarse durante la fase
inicial del tratamiento. A veces son necesarios
dos o más estabilizadores del humor, además
de medicaciones adicionales para tratar síntomas
residuales, con el fin de conseguir una estabilidad
mantenida.
Para los padres es duro aceptar que su hijo tiene
una enfermedad crónica que requiere tratamiento
con varias medicaciones. Es importante recordar
que la enfermedad bipolar no tratada tiene un porcentaje
fatal de 18 % o más (de suicidio), igual
o mayor a muchas de las enfermedad físicas
más serias. La enfermedad no tratada lleva
consigo el riesgo de la adicción a drogas
o alcohol, fracaso en relaciones, fracaso escolar,
y dificultad en encontrar y mantener un trabajo.
Los riesgos de no tratar la enfermedad son sustanciales
y deben medirse frente a los riesgos desconocidos
por el uso de medicación, cuya seguridad
y eficacia se han constatado en adultos, pero todavía
no en niños.
Lo que sigue es una breve visión de las medicaciones
utilizadas para tratar el trastorno bipolar. Hay
más información acerca de medicaciones
específicas disponible en la base de datos
de medicaciones (Drug Database).
Esta breve visión no intenta reemplazar la
evaluación y tratamiento de ningún
niño por un médico. Asegúrese
de consultar con un médico que conozca a
su hijo antes de comenzar, parar o cambiar cualquier
medicación.
Estabilizadores del humor
Litio (Eskalith, Lithobid, carbonato de litio) -
Una sal que se forma naturalmente en la Tierra;
el litio se ha utilizado con éxito durante
décadas para calmar la manía y prevenir
ciclos de humor. El litio tiene un efecto antisuicidio
probado. Se ha estimado que un 70-80 % de los pacientes
adultos con trastorno bipolar responden positivamente
al tratamiento con litio. Algunos niños van
bien con el litio, pero otros van mejor con otros
estabilizadores del humor. El litio se utiliza a
veces en combinación con otro estabilizador
del humor.
Divalproex de sodio o ácido valproico (Depakote)
- Los médicos, a menudo, prescriben este
antiepiléptico para niños que tienen
ciclos rápidos entre manía y depresión.
Carbamazepina (Tegretol) - Los médicos prescriben
este antiepiléptico porque tiene propiedades
antimaníacas y antiagresivas. Es útil
en el tratamiento de ataques de ira frecuentes.
Gabapentina (Neurontin) - Éste es un nuevo
antiepiléptico que parece tener menos efectos
secundarios que otros estabilizadores del humor.
Sin embargo, los médicos no saben lo efectiva
que es esta medicación, y algunos padres
informan de la activación de los síntomas
de manía en niños.
Lamotrigina (Lamictal) - Este nuevo antiepiléptico
puede ser efectivo en el control del ciclo rápido.
Parece funcionar bien en la fase depresiva, y en
la maníaca del trastorno bipolar. Cualquier
aparición de rash/sarpullido de piel deber
informarse inmediatamente al médico, ya que
un efecto secundario raro pero severo (el Síndrome
de Stevens-Johnson) puede ocurrir (por esta razón
el Lamictal no se utilizan en niños menos
de 16 años).
Topiramate (Topamax) - Este nuevo antiepiléptico
puede controlar el ciclo rápido y los estados
bipolares mixtos en pacientes que no han respondido
bien al divalproex de sodio o la carbamazepina.
A diferencia de otros estabilizadores del humor,
no tiene la ganancia de peso como efecto secundario,
pero su eficacia en niños no se ha confirmado.
Tiagabina (Gabitrol) - Este nuevo antiepiléptico
tiene la aprobación de la FDA para el uso
en adolescentes y se está utilizando ahora
también en niños.
Otras medicaciones
Los médicos pueden prescribir medicación
antipsicótica (Risperdal, Zyprexa, Seroquel)
durante las fases maníacas, particularmente
cuando los niños experimentan delirios o
alucinaciones y cuando es necesario un control rápido
de la manía. Algunos de estos antipsicóticos
nuevos son muy efectivos para controlar la irritabilidad
y agresión. La ganancia de peso es, a menudo,
un efecto secundario de la medicación antipsicótica.
Los bloqueadores de los canales del calcio (verapamil,
nimodipine, isradipine) han recibido recientemente
especial atención ya que actúan como
estabilizadores potenciales del humor para el tratamiento
de manía aguda, ciclos ultrarrápidos
y depresión recurrente.
La medicación ansiolítica (Klonopin,
Xanax, Buspar y Ativan) reduce la ansiedad disminuyendo
la actividad de los sistemas de activación
del cerebro. Reduce la agitación e hiperactividad
y ayuda a fomentar un sueño normal. Los médicos
utilizan normalmente estas medicaciones añadidas
a los estabilizadores del humor y antipsicóticos
en la manía aguda.
Tratamientos alternativos y complementarios
Busque informes sobre tratamientos alternativos
y complementarios en esta página web, tales
como fototerapia, terapia electroconvulsiva, estimulación
magnética transcraneal y suplementos nutricionales,
tales como aceite Omega-3 (aceite de pescado) y
Hierba de San Juan (St. John's Wort). (Algunos informes
indican que el la hierba de San Juan puede disparar
la manía; no debería administrarse
a niños).
Psicoterapia
Además de visitar a un psiquiatra infantil,
el plan de tratamiento para un niño con enfermedad
bipolar normalmente incluye sesiones de terapia
regulares con un trabajador social clínico
licenciado, un psicólogo licenciado o un
psiquiatra que ofrece psicoterapia. La terapia cognitivo-conductual,
terapia interpersonal y grupos de apoyo multifamiliar
son parte esencial del tratamiento para niños
y adolescentes con trastorno bipolar. Un grupo de
apoyo para el niño o adolescente con este
trastorno puede ser beneficioso, a pesar de que
existen pocos.
Educación Parental Terapéutica-"Therapeutic
Parenting"TM
Los padres de niños con enfermedad bipolar
han descubierto numerosas técnicas que la
CABF refiere como educación terapéutica.
Estas técnicas ayudan a calmar a sus hijos
cuando están sintomáticos y pueden
ayudar a prevenir y contener recaídas. Tales
técnicas incluyen:
practicar y enseñar a su hijo técnicas
de relajación
utilizar sujeción firme para contener las
rabietas
priorizar batallas y pasar por alto los temas menos
importantes
reducir el estrés en casa, incluyendo el
aprendizaje y buen uso de las habilidades para escuchar
y comunicarse
utilizar música y sonido, luz, agua, y masaje
para atender al niño cuando se despierta,
se duerme y como relajación
abogando por la reducción de estrés
y otras adaptaciones necesarias en el colegio
ayudar al niño a anticipar y evitar, o prepararse
para situaciones de estrés, controlando estrategias
de afrontamiento con anticipación
animar la creatividad del niño a través
de actividades que expresen y canalizen sus talentos
y dones.
ofrecer una estructura rutinaria y con gran libertad
dentro de unos límites claros.
quitar objetos de la casa (o guardarlos en lugar
seguro) que el niño pueda utilizar para hacerse
daño o hacer daño a otros durante
sus explosiones de rabia, especialmente armas; mantener
los medicamentos en un armario o caja cerradas con
llave.
¿Cuáles son las necesidades educacionales
para un niño con trastorno bipolar?
Un diagnóstico de la enfermedad bipolar significa
que el niño tiene su salud significativamente
afectada (igual que en la diabetes, epilepsia o
leucemia) y que requiere control médico continuado.
El niño necesita y tiene derecho a adaptaciones
en el colegio para beneficiarse de su educación.
La enfermedad bipolar y las medicaciones utilizadas
para tratarla pueden afectar en la asistencia del
niño al colegio, la atención y concentración,
sensibilidad a la luz, ruido y estrés, motivación,
y energía necesaria para el aprendizaje.
El rendimiento del niño puede variar mucho
en diferentes momentos del día, la estación
y el año académico.
El personal de educación especial, los padres
y profesionales deberían formar un equipo
para determinar las necesidades educacionales del
niño. Se hará una evaluación
en el colegio, incluyendo tests psicoeducacionales
(algunas familias querrán además tests
privados más extensos). Las necesidades educacionales
de un niño con enfermedad bipolar varían
dependiendo de la frecuencia, gravedad y duración
de los episodios de la enfermedad. Estos factores
son difíciles de predecir en un caso concreto.
Las transiciones a nuevos profesores y nuevas escuelas,
la vuelta al colegio después de vacaciones
o las ausencias, y el cambio a nuevas medicaciones
son épocas donde generalmente hay aumento
de los síntomas en niños con enfermedad
bipolar. Los efectos secundarios de la medicación
que pueden ser problemáticos en la escuela
incluyen aumento de la sed y de la necesidad de
orinar, somnolencia excesiva o agitación,
e interferencia en la concentración. La ganancia
de peso, fatiga y tendencia a recalentarse y deshidratarse
fácilmente afecta a la participación
del niño en las clases de gimnasia y otras
clases.
Estos factores y cualquier otro que afecte a la
educación del niño deben identificarse.
Debe redactarse un plan (llamado Plan Educacional
Individualizado, IEP) para adaptarse a las necesidades
del niño. El IEP debería incluir adaptaciones
para periodos en los que el niño está
relativamente bien (cuando tan sólo sea suficiente
un nivel de servicios menos intenso), y adaptaciones
disponibles para el niño en caso de recaída.
Las adaptaciones específicas deberían
estar respaldadas por una carta o llamada telefónica
del médico del niño al director de
educación especial en la escuela. Algunos
padres ven necesario contratar a un abogado para
obtener los servicios y adaptaciones que la ley
federal exige en escuelas públicas para niños
con problemas de salud similares.
Algunos ejemplos de adaptaciones útiles para
niños y adolescentes con la enfermedad bipolar
incluyen:
servicios y tests preescolares de educación
especial
tamaño de clase pequeño (con niños
de inteligencia similar) o clase independiente con
otros compañeros emocionalmente delicados
(sin "trastorno de conducta") para parte
o todo el día
ayudante de educación especial para ayudar
al niño en clase, asignado a ayudar a un
niño o a varios
libro de notas de intercambio entre la casa y el
colegio para favorecer la comunicación
tarea reducida o excluída y plazos más
largos en los trabajos cuando la energía
está baja
entrada en el colegio un poco más tarde si
está fatigado a la mañana
libros grabados (en cinta) como alternativa a la
propia lectura cuando la concentración es
baja
designación de un "lugar seguro"
en el colegio donde el niño pueda refugiarse
cuando se encuentre agobiado
designación de un miembro del personal a
quien el niño pueda acudir cuando lo necesite
acceso ilimitado al baño
acceso ilimitado a beber agua
terapia artística y musical
más tiempo para hacer exámenes
uso de calculadora para matemáticas
lote de libros extra en casa
uso de teclado o dictado para trabajos escritos
sesiones regulares con un trabajador social o psicólogo
escolar
grupos de habilidades sociales y grupos de apoyo
de compañeros
formación anual para profesores (patrocinada
por la escuela), por parte de los profesionales
que tratan al niño
arte, música u otras áreas enriquecidas
para refuerzo particular
curriculum que defienda la creatividad y reduzca
el aburrimiento (para niños altamente creativos)
tutoría durante ausencias largas
metas establecidas cada semana con recompensas por
logro
servicios de verano, tales como campamentos o escuelas
de verano de educación especial
participación en un programa para tratamiento
en hospital de día durante períodos
de enfermedad aguda que pueden controlarse sin hospitalización
participación en una escuela terapéutica
de día durante recaídas extensas o
para ofrecer un periodo de apoyo extra después
de la hospitalización y antes de volver al
colegio de manera regular
participación en un centro de tratamiento
residencial durante periodos de enfermedad largos,
si no está disponible una escuela terapéutica
de día cerca de su casa, o no está
preparada para las necesidades del niño
Un punto de inflexión
Darse cuenta de que su hijo tiene una enfermedad
bipolar puede ser traumático. El diagnóstico
normalmente sigue a meses o años de inestabilidad
el humor del niño, dificultades en el colegio,
y malas relaciones con la familia y los amigos.
Sin embargo, el diagnóstico puede y debería
ser un punto de inflexión para todos los
involucrados. Una vez que la enfermedad ha sido
identificada, debe dirigirse toda la energía
al tratamiento, la educación y el desarrollo
de estrategias de afrontamiento.
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